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El Camino Lebaniego castellano es una antigua pero casi inédita ruta de peregrinación, un camino del siglo XXI para una tradición de más de 5 siglos muy ligada a la capital Palentina, desde donde parte hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, cerca de Potes, en el corazón geográfico y emocional de Cantabria.

Además del carácter tradicional de la peregrinación a Santo Toribio de Liébana (donde se custodia el Lignum Crucis, fragmento de madera atribuido a la Cruz de Cristo), estamos ante una ruta bellísima y cargada de historia, pues desde la antigüedad ha sido una vía de conexión y de transporte de mercancías entre la Meseta y los puertos del Cantábrico. Por ello no es de extrañar que los diferentes Caminos Lebaniegos fueran utilizados también por peregrinos jacobeos que decidían desviarse para honrar la reliquia de la Cruz: en concreto, el Camino Lebaniego Castellano se cruza con el Camino Francés en Frómista, con la recientemente recuperada Vía Aquitania en Osorno la Mayor, con la Ruta del Besaya – Calzada de los Blendios en Alar del Rey, y con el Camino Olvidado en Cervera de Pisuerga.

En la variedad de estos paisajes, cada caminante podrá sentirse peregrino y cada peregrino caminante, dado que el camino pudiera etiquetarse como espacio cultural, senda
natural o camino de culto, un singular viaje en que la brújula siempre apuntará hacia un norte cargado de historias y de leyendas.

El pasado domingo un autobús de Javier de Miguel con 61 intrépidos montañeros recorrió el trayecto entre Cervera de Pisuerga y San Salvador de Cantamuda, el correspondiente a la octava etapa. Gracias Remiro por organizar y cuidar de todos!

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